Tras la celebración de la pasada feria de INVITRA, ha surgido un nuevo destino para los padres intencionales: VIENTRE DE ALQUILER EN GRECIA.

Grecia, como otros países del entorno (Chipre, Israel,…) tienen una regulación específica de la gestación subrogada que permite la celebración de contratos de gestación subrogada bajo fortísimas restricciones. El pasado mes de Julio el Estado Griego ha procedido a levantar uno de los impedimentos que limitaban el proceso de gestación subrogada. Hasta ese momento los procesos de gestación subrogada sólo podían ser por y para griegos o extranjeros residentes legales en Grecia. Desde la reforma del mes de Julio es posible la celebración de contratos de gestación en los que los padres intencionales sean extranjeros, o incluso que la gestante sea extranjera, debiendo en este caso residir legalmente en Grecia. No obstante lo anterior, esta modificación legal no cambia sustancialmente la situación: Grecia ofrece a los padres intencionales graves limitaciones, que si se intentan sortear se convierten en grandes peligros.

Peligros de la gestación subrogada en Grecia

En primer lugar la legislación Griega permite las posibilidades de acudir a la gestación subrogada sólo a una forma de familia: el matrimonio heterosexual en los que la mujer sea menor de 50 años de edad. Personas solas y parejas homoparentales, así como matrimonios heterosexuales de mediana edad no podrán acudir a Grecia, pues el contrato sería ilegal.

En segundo lugar, en Grecia es preciso que la madre intencional aporte un certificado médico que acredite su esterilidad o la infertilidad. Por tanto quedan eliminados también aquellos matrimonios heterosexuales fértiles que se tengan que enfrentar a riesgos asociados al embarazo o el parto (casos de fertilidad femenina pero con baja reserva ovárica, riesgos cardiovasculares de la mujer, riesgos adicionales asociados a los tratamientos hormonales, ….). Quizá algunas personas se sientan tentadas a emplear certificados médicos en los que se acrediten circunstancias distintas de las reales, y que contengan informes de fertilidad negativos que no se correspondan con la realidad. En ese caso, además de incurrir en una ilegalidad en cuanto al proceso de gestación subrogada, habrán cometido un delito de la falsedad documental, y otro de estafa procesal (engaño a los tribunales). El riesgo empieza a ser muy elevado.

En tercer lugar, el contrato debe ser esencialmente gratuito: la gestante no puede percibir cantidad alguna, salvo los gastos sanitarios, con lo cual Grecia se coloca en la situación de países como Canadá o Reino Unido en los que, al no existir compensación alguna a la gestante, es prácticamente imposible celebrar un contrato de gestación subrogada sin incurrir en una ilegalidad.

En cuarto lugar y a diferencia de países como EEUU y México, Grecia no dicta sentencias de filiación a favor de los padres intencionales. Sin embargo, sí que interviene el poder Judicial, con lo cual se genera una confusión a los padres intencionales de origen español: Antes de iniciar los procesos sanitarios con la gestante, es preciso pedir permiso al Poder Judicial, a los efectos de comprobar que los anteriores requisitos se cumplen. Sin embargo, este proceso judicial es una forma de “pedir permiso” para la transferencia embrionaria, pero no existe pronunciamiento alguno al respecto de la formación de la filiación del futuro recién nacido. Es decir: la sentencia que se dicte no gozará de los requisitos establecidos en la Instrucción de 2010 de la DGRN del Ministerio español de Justicia.

gestacion subrogada en grecia

Finalmente, la gestante tiene la posibilidad de desistimiento del contrato una vez iniciado el proceso, de tal forma que la gestante podrá negarse a continuar con el proceso de gestación subrogada una vez iniciado, y en ese caso, la filiación vendrá determinada por el parto. Es decir, los peligros legales a los que se expone una familia española en Grecia son incluso mayores que los que corre en países como Thailandia o India.

Los servicios jurídicos de AEGES por tanto desaconsejan acudir a Grecia con fines de la reproducción asistida, y no ayudarán a ninguna pareja o persona sola a cumplir su sueño en ese país.