A pesar de la terrible respuesta legal que en España se da a la gestación subrogada, el
mundo avanza y la regulación en otros países, afortunadamente, es generosa tanto
con las familias que desean cumplir con su derecho de formar una familia, como con el
derecho de toda mujer a disponer libremente de su cuerpo y de sus capacidades
reproductivas.

Colombia es un buen ejemplo. En los cuerpos normativos colombianos no existe
referencia alguna a la gestación subrogada, por ello, si bien debemos entender que
estará permitida, no podemos exponernos, como en el resto de los países en los que
se da esta situación, a iniciar un proceso que corre el riesgo de acabar en los tribunales
del país, sin saber la respuesta que la justicia dará al caso concreto, en atención a
criterios constitucionales y de orden público.

Afortunadamente, en Colombia desde hace 10 años se conoce la respuesta de la
justicia. Efectivamente, la Corte Constitucional Colombiana tuvo la necesidad de
pronunciarse ante un caso de gestación subrogada que, al no tener acogida en la
norma, no podía apegarse a regulación alguna. La citada Corte Constitucional de
Colombia estableció la legalidad del proceso de subrogación, de tal suerte que nadie
puede ser perseguido en aquel país por acudir a dicho mecanismo de reproducción
asistida, o por auxiliar a los padres intencionales. Además, la Corte Constitucional
despeja los miedos que siempre acompañan a los intervinientes, de tal suerte que ni la
gestante puede negarse a la entrega del fruto del embarazo, ni los padres
intencionales pueden “desentenderse” del recién nacido.
Sin embargo, la Corte Constitucional llegó mucho más lejos que simplemente aceptar
la legalidad del proceso de gestación subrogada: lo reguló. En ausencia de normas
legales, la Corte Constitucional Colombiana disfruta de la capacidad reguladora, entre
otros, sobre los derechos individuales, de tal forma que, en tanto que el legislador
desarrolle una norma que trascriba sus principios, sus resoluciones tienen fuerza
normativa. En este medio ambiente legal, la Corte Constitucional Colombiana ha
establecido los siguientes requisitos para que sea admisible un proceso de subrogación
legal en aquel país:

  •  La imposibilidad de gestar por parte de los padres intencionales.
  • Que los gametos que se requieren para la concepción no sean aportados por la
    mujer gestante
  • Que gestante no tenga como móvil un fin lucrativo, sino el de ayudar a otras
    personas.
  • Que la mujer gestante cumpla una serie de requisitos como mayoría de edad,
    salud psicofísica y haber tenido hijos
  •  Que la mujer gestante tenga la obligación de someterse a los exámenes
    pertinentes antes, durante y después del embarazo, así como a valoraciones
    psicológicas.
  •  Que se preserve la identidad de las partes.
  • Que la mujer gestante, una vez firmado el consentimiento informado, e
    implantado el material reproductor o gametos, no pueda retractarse de la
    entrega del menor.
  •  Que los padres biológicos no pueden rechazar al hijo bajo ninguna circunstancia.
  • Que la muerte de los padres biológicos antes del nacimiento no deje
    desprotegido al menor.
  • Que la mujer gestante sólo podría interrumpir el embarazo por prescripción
    médica.

    Ante esta situación AEGES ha establecido un procedimiento de trabajo seguro para
    que los padres intencionales que necesiten recurrir a un proceso de subrogación en
    Colombia, puedan hacerlo. Es preciso reseñar los siguientes elementos:
    No existen limitaciones discriminatorias. Es decir: extranjeros y parejas LGTBI+ son
    bien recibidas, así como aquellos casos de VIH+.

    Las clínicas de fertilidad son de primer nivel, así como los equipos psicosociales, los
    equipos sociales, y de obstetricia.

    Los costos totales del proceso (clínicas, compensaciones, abogados,…..) son
    notablemente más accesibles que en USA, o Canadá, teniendo además presente que en
    Colombia la gestación subrogada es también altruista, y que la gestaste actúa solo
    movida por su deseo de auxiliar a otros. Además, las gestantes gozan de las garantías de
    protección judicial que antes hemos expuesto, sin los riesgos de países como Ucrania o
    Georgia.
    El proceso se lleva en su totalidad en la ciudad de Bogotá, un destino seguro tanto
    para la gestante, como para los padres intencionales, alejados de cualquier entorno
    rural, a diferencia de los procesos que se desarrollan en ciudades como Kiev, en los que
    la gestante, en la mayoría de los casos, procede de zonas rurales, y tiene que
    desarraigarse durante el embarazo, para estar en la ciudad.
    Los equipos legales de AEGES acompañan a los padres intencionales a Bogotá. Es
    decir, un abogado español está presente en la firma de todos los contratos.
    El recién nacido goza desde el primer momento de nacionalidad colombiana, de tal
    suerte que no está expuesto a los vaivenes del gobierno español para obtener el
    pasaporte colombiano con el que regresar a España, sin que sea preciso visado alguno
    para atravesar la aduana. Es de señalar que la estancia media de los padres intencionales
    en Bogotá, antes de poder regresar a España con su hijo, es de cuatro semanas desde la
    obtención del alta hospitalaria.
    En suma, Colombia avanza en derechos civiles, y se convierte en un ejemplo.

Redes